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0506 Revista HR Magazine: Pandemia

    
 

Pandemia

Los expertos dicen que se avecina una enfermedad de proporciones épicas. ¿Sabe usted qué esperar o cómo prepararse?

Por Nancy Hatch Woodward

Escasez de suministros médicos

La pandemia de influenza viene en oleadas, y cada una de ellas dura de cuatro a 12 semanas en intervalos de uno a dos años. Durante la primera oleada de una pandemia, los funcionarios esperan que entre el 20 y el 30% de las personas enferme.

Es improbable que se disponga de una vacuna durante la oleada inicial porque podría tomar hasta seis meses aislar la cadena específica y comenzar la producción sustancial, explica Earls.

Tampoco podemos depender de los antivirales. El Centro de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) descubrió que la cepa predominante de la influenza este año (H3N2) es resistente a los dos tipos más comunes de antivirales: amantadina y rimantadina. Nos preocupa que la cepa H5N1 también muestre esa resistencia.

Además, el suministro de Tamiflu, que puede o no ser efectivo, está escaseando. El CDC ha comprado suficiente cantidad de medicamento para atender aproximadamente a 5.5 millones de adultos, pero con una población de 330 millones, estas dosis cubrirían menos del 2% de la población.

Qué más esperar

Además de la escasez de medicamentos, una pandemia severa causará alteraciones prolongadas en los servicios gubernamentales, una falta de bienes y servicios básicos y cierres de empresas, dijo Sherry Cooper, estratega económica mundial y vicepresidenta ejecutiva de Harris Bank y del BMO Financial Group, dirigiéndose a los participantes de la cumbre para la Planificación Comercial para la Pandemia de la Influenza, patrocinada por el Centro de Investigaciones y Políticas sobre Enfermedades Infecciosas (CIDRAP por sus siglas en inglés) en la Universidad de Minnesota.

En total, afirma, una pandemia le costaría a la economía mundial más de $3 billones de dólares y a los Estados Unidos tanto como $670 mil millones de dólares. Incluso una pandemia leve reduciría el ritmo de crecimiento anual de la economía mundial en 2 puntos porcentuales y le costaría a los Estados Unidos $220 mil millones de dólares.

Es más, las actuales prácticas comerciales pondrían a la nación en un riesgo aun mayor. Peter Sandman, un consultor de comunicaciones de riesgo que reside en Princeton, N.J., dice que nuestra confianza en los inventarios JIT (justo a tiempo) implica que cualesquiera demoras o interrupciones en el transporte llevarían de inmediato a la escasez de productos. Y los bajos niveles de contratación implican que si un empleado se ausenta por enfermedad, no habrá nadie para cubrir su puesto.

Estos problemas podrían verse exacerbados por la actual falta de trabajo en algunos sectores. Por ejemplo, Dan Dorman, administrador de nivel superior de seguridad de datos y recuperación del desastre de DHL Express, destaca que la industria del transporte ya está padeciendo una escasez de camiones y choferes capacitados.

Además, muchos sectores (incluida la salud) cuentan con poca capacidad de reacción. La mayoría de los hospitales no tiene suficientes suministros de respaldo de equipamiento básico ni suficientes camas como para afrontar una pandemia, dice Earls. Habría tanta presión sobre la comunidad médica durante una pandemia que los recursos resultarían inadecuados para atender a las personas con problemas crónicos de salud. Incluso el brote relativamente pequeño que se dio en Virginia del Norte durante el pánico por el ántrax en 2001 llevó a tener problemas para atender a los pacientes crónicos, dice Earls.

Además, los servicios de energía eléctrica del país ya están sometidos a una presión excesiva, de acuerdo con Mossoud Amin, director del Centro para el Desarrollo del Liderazgo Tecnológico de la Universidad de Minnesota. Por lo tanto, una larga tasa de ausentismo en la industria eléctrica podría causar cortes de energía y apagones parciales. Los posibles problemas energéticos aparecen como una de las preocupaciones principales en un listado de la Organización Mundial de la Salud.

Aquellos que esperen ayuda del gobierno podrían quedar tristemente decepcionados. Tommy Thompson, ex secretario de Salud y Servicios Humanos y actual presidente del directorio del Centro Deloitte para Soluciones de Salud en Washington, D.C., advirtió a las empresas que asistieron a la cumbre del CIDRAP que no pusiesen demasiada fe en la respuesta del gobierno. "Observen lo que pasó durante Katrina", subrayó.

Y no es el único en externar esa preocupación. La Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condados y Municipales ha dicho que el plan de la administración Bush para responder a una pandemia es "inadecuado" y que "dejaría a los trabajadores de la salud, a los servicios de pronta respuesta y a todos los estadounidenses dolorosamente desprotegidos".

Falta de planes de crisis

Por ende, es imperativo que las empresas desarrollen sus propios planes. Por desgracia, muchas ni siquiera han comenzado. Si bien un Informe de la encuesta 2005 de preparación para el desastre de la Asociación para la Gestión de Recursos Humanos (SHRM) determinó que el 85% de las compañías cuenta con un plan formal de preparación para el desastre, una encuesta del Centro Deloitte de Soluciones para la Salud/Consejo Industrial ERISA realizada entre empleados de los Estados Unidos en noviembre de 2005 informó que sólo el 14% contaba con planes adecuados para enfrentar una posible pandemia.

Incluso en el CIDRAP, con representación de más de 200 compañías (entre ellas 40% de las compañías de Fortune 50) sólo el 18% informó contar con este tipo de plan.

El estudio del Centro Deloitte de Soluciones para la Salud también descubrió que el 39% de los encuestados cree que no hay mucho que pueda hacer una empresa para prepararse. Pero Bill Anderson, director de seguridad mundial de Ryder System Inc., una compañía de logística y transporte en Miami, no está de acuerdo con esa afirmación: "Cuanto más identifiquemos con antelación y tengamos planes y procedimientos de emergencia, mayor libertad tendrá nuestro equipo de administración de crisis para afrontar lo imprevisto".

Los planes de crisis actuales que no incluyen especificaciones para pandemias son un buen comienzo, pero resultan insuficientes. Si no ha desempolvado ese plan por algún tiempo, este es el momento de sacarlo de la gaveta y reunir a su equipo, que debería incluir a representantes de recursos humanos, continuidad comercial, salud del medio ambiente, seguridad, IT y cualesquiera áreas comerciales vitales para sus operaciones. No habrá tiempo una vez que la pandemia haya empezado. Un brote de influenza podría extenderse por el mundo en menos de 20 o 30 días.

Comunicaciones

Comience a comunicar su plan a los empleados ahora mismo para ayudar a tranquilizarlos.

"Los empleados están preocupados por el tema", afirma Kelly Donaghy, vocera de seguridad y protección contra incendios de Boeing en Costa Mesa, California. Ella sostiene que los empleados necesitan saber que su compañía está preparada para hacer frente a una pandemia, pero además necesitan estar concientes de la posibilidad de que surja una pandemia mañana o que ésta podría demorarse unos 10 o 20 años. "También necesitan herramientas y recursos para ayudar a sus familias a prepararse para enfrentar una pandemia", señala. "Esa es la única forma para que la gente pueda seguir viviendo y trabajando con normalidad".

Otra forma de ayudar al personal a seguir trabajando y a concentrarse en sus tareas es brindarles información veraz sobre sus riesgos sanitarios, que podrían no ser tan funestos como los ellos creen.

 

Preocupaciones multinacionales

Las compañías con oficinas en todo el mundo pueden tener que afrontar cuestiones adicionales que no afectan a sus contrapartidas nacionales no tendrían que afrontar, como por ejemplo:

Acumular Disponer de reservas de vacunas y anti-viraleus. A menos que usted tenga una licencia un permiso de importación/exportación, necesitará comprarlos en los mercados locales.

Es más, acumular las reservas pueden generar un efecto indeseado, advierte el doctor Myles Druckman, vicepresidente de asistencia médica de International SOS, que brinda asistencia médica, atención médica internacional y servicios de seguridad. "En ciertas partes de Asia", dice, "los medios de comunicación están ávidos de encontrar a una horrible multinacional que esté guardando la preciada medicación para que la gente local de la localidad no pueda obtenerlatenga acceso a ella".

Traer a los expatriados a casa. Decidir cuándo o si traer a los trabajadores a casa depende de muchos factores: la infraestructura del país involucrado, los recursos médicos y los sentimientos personales de los empleados sobre dónde desean estar. Una vez que un país reporte informe casos de la pandemia, sin embargo, podría ser demasiado tarde para sacar a cualquier persona.

Considerar diversas leyes nacionales de trabajo y empleo. Antes de realizar cambios significativos, revea revise las normativas para todos los países en los cuales donde trabajan sus empleadostiene personal asignado.

Acumular Disponer de reservas de suministros básicos. La Organización Mundial de la Salud informa que sólo el 40% de los países ha comenzado a organizar planes integrales para enfrentar una pandemia. Las infraestructuras en algunos países podrían desmoronarse rápidamente.

Afrontar los disturbios civiles. Las compañías que acumulen bienes y medicamentos que estén escaseando podrían ser vulnerables a ataques. Además, las compañías que planeen traer a casa a los expatriados desde países donde la pandemia haya sido reportada pueden afrontar problemas de seguridad si grandes cantidades de personas están tratando de partir al mismo tiempo.

"Lo único que aprendimos del SARS (Ssíndrome respiratorio agudo severo) es que el miedo a la enfermedad o a estar expuestos a ella es mucho más poderoso que las estadísticas reales", explica Gary Niekerk, administrador de responsabilidad corporativa de Intel en Chandler, Arizona. "La gente sobreestimará el riesgo y no querrá ir a trabajar".

Un posible resultado potencial: "Se puede cerrar una operación con dos o tres personas enfermas en una planta funcional de 10,000 personas", afirma.

Es imperativo contar con información precisa y comunicaciones claras, dice Katherine Andrus, consejera general asistente de la Asociación del Transporte Aéreo en Washington, D.C. Cuando la industria aérea se enfrentó al pánico del SARS en 2003, "tuvimos la suerte de contar con una buena línea de comunicación con el Centro de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) y de recibir actualizaciones frecuentes", dice. "El Centro de Control de Enfermedades, la Secretaría de Salud y Servicios Humanos y la Organización Mundial de la Salud publicaron excelentes materiales de preparación individual", destaca Andrus, "y entonces derivamos a nuestros empleados a los profesionales".

Ausentismo

Según la Secretaría de Salud y Servicios Humanos, los empleadores deberían esperar razonablemente una tasa de ausentismo de hasta 40% en medio de una pandemia severa ya que los miembros del personal podrían enfermarse o morir, dejar el trabajo para atender a sus familias, enfrentar el duelo por la pérdida de seres queridos, cuidar de sus hijos (si las escuelas cierran) o tener demasiado miedo como para ir a trabajar.

Además, el personal podría ser puesto en cuarentena. O los sistemas de transporte de los que dependen para ir a trabajar podrían dejar de funcionar. "La tasa de ausentismo incluirá a todos, incluso al personal en puestos de liderazgo", advierte Donaghy.

Las compañías deben decidir cuál es la cantidad mínima de personas que necesitarán para mantener sus operaciones en marcha, dice el doctor Myles Druckman, vicepresidente de asistencia médica de International SOS en Trevose, Pensilvania, que brinda asistencia médica, atención médica internacional y servicios de seguridad. Algunos empleados quizá hasta consideren cerrar la empresa durante la pandemia. Pero la mayoría de las compañías no puede darse ese lujo.

Mantenerlos en buen estado

Así, las preguntas clave para los negocios derivan en cómo mantener a los trabajadores en buen estado y cómo encontrar suficientes reemplazos.

Para mantener a los trabajadores en buen estado las compañías podrían tener que considerar las siguientes opciones:

Lo primero y más importante: enfatizar la higiene. Pedir a los empleados que eviten el contacto directo, se laven las manos, cubran su boca y nariz al estornudar o toser, se queden en casa si están enfermos y eviten tocarse los ojos, la nariz o la boca.

Identificar qué empleados pueden trabajar desde sus casas o desde otros lugares distantes. Decidir con antelación si usarán laptops o sus propias computadoras. ¿Tienen conexiones a Internet? ¿Sus servidores tienen capacidad para que todos estén en línea? (Tenga en cuenta que los funcionarios del gobierno podrían racionar las líneas telefónicas.) ¿Cuándo empezará usted a dar acceso remoto a los empleados? ¿Cómo protegerá la información de su compañía?

Programar a los empleados por turnos. Asignar a menos personas a un mayor número de turnos implica una menor exposición a la enfermedad.

Identificar la enfermedad a la puerta. Intel está considerando el uso de una unidad de escaneo térmico para determinar si los trabajadores tienen temperatura elevada. Ryder entregó termómetros digitales a los empleados durante el pánico del SARS.

Enviar a los trabajadores enfermos a casa. Los trabajadores por horas quizá sientan que no pueden darse el lujo de no venir a trabajar, dice Earls, por lo que es necesario encontrar formas de atender el tema desde las políticas de remuneración y licencia. Además, la gente podría agotar su licencia y aun así necesitar prolongar su permiso de ausencia.

Verificar los sistemas de calefacción y aire acondicionado. Apagarlos podría ser una ventaja, dependiendo de las condiciones laborales.

Prestar rigurosa atención a las reglas para el personal de limpieza. Por ejemplo, será vital que el personal de limpieza mantenga buena higiene personal, como lavarse las manos periódicamente, para reducir el riesgo de autoinfección o contagiar a otros.

El personal de limpieza también puede ayudar a reducir los brotes limpiando con materiales húmedos en lugar de secos para evitar esparcir partículas de polvo y limpiando las superficies con soluciones recién preparadas de detergente y agua caliente, seguidas de una solución desinfectante a base de cloro. Es más, podría ser necesario que estos miembros del personal limpiaran las oficinas, los filtros de aire acondicionado y los teléfonos en las áreas comunes con mayor periodicidad para reducir el contagio. También deberían usar productos antibacteriales en las barandas y en los baños, áreas comunes, etc.

Estos trabajadores también deben cuidarse de exponerse, no sólo a las áreas infectadas, sino también a los productos de limpieza que usen. Sería importante que contasen con vestimenta de protección y guantes.

Disponer de reservas de ciertos suministros. Una vez que se anuncie una pandemia, podría ser difícil obtener suministros. Sería importante que su organización adquiriera con anticipación elementos como limpiadores para manos, guantes, máscaras o incluso alimentos y agua, dependiendo de dónde se encuentren sus oficinas.

Ryder planea ofrecer a sus empleados equipos de suministros, al igual que lo hizo durante el Huracán Katrina. Una nota: Los países asiáticos no tuvieron ningún problema en hacer que los trabajadores usaran cubrebocas durante el brote del SARS, pero los países occidentales descubrieron que la gente no los usaba debido a la preocupación de que los discriminasen por estar enfermos. Una opción es hacerlo obligatorio para todos sus trabajadores.

Intel planeaba instalar puestos para brindar a los empleados desinfectantes para manos, pero descubrió que el uso de estos limpiadores a base de alcohol en establecimientos con grandes poblaciones podría violar sus estándares de emisiones atmosféricas de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental y las autoridades del estado.

No obstante, la disponibilidad no es el único problema con respecto a los antivirales y las vacunas. Druckman dice que los empleadores deberían considerar lo siguiente:

  • Los medicamentos poseen fecha de vencimiento y pueden ser costosos. Por ende, podrían acabar con una enorme cantidad de medicamentos vencidos e inutilizables.
  • Es necesario que un médico recete los medicamentos y que éstos se administren dentro de los dos días de haber desarrollado síntomas (preferentemente seis horas). ¿Cómo enviará oportunamente los medicamentos a sus empleados ?
  • Los antivirales y las vacunas podrían escasear. ¿Puede usted defender éticamente el hecho de darlos a sus empleados y no a otras personas? ¿Para quienes debería usted tener reservas de medicamentos? ¿Para todos sus empleados o sólo para aquellos en puestos clave? ¿Qué hay de los miembros de la familia?
Restringir los viajes. En una pandemia grave, ese no sería un problema, dice Sandman. No habría viajes.

Encontrar reemplazos

Tener suficientes trabajadores puede requerir de la creatividad. Una opción puede ser traer a los jubilados. Una peculiaridad de la pandemia de 1918 fue que, a diferencia de la mayor parte de las influenzas, que son letales para los más jóvenes y los más ancianos, el contagio alcanzó al segmento más sano de la sociedad: las personas entre los 20 y los 35 años.

Otra opción es brindar una capacitación transversal a los empleados que trabajan en puestos de importancia secundaria para que puedan asumir más funciones esenciales necesarias para mantener su empresa en funcionamiento.

Una forma de encontrar empleados, sugiere Dorman, es asociándose con otros sectores que no necesiten de muchos empleados durante la pandemia. Por ejemplo, el sector del ocio y del entretenimiento podría detenerse por completo durante una pandemia, subraya. Al contrario, los servicios de envío tendrían una necesidad desesperada de trabajadores, ya que los individuos en cuarentena o simplemente aquellos que tuvieran demasiado miedo de salir hasta el almacén o la farmacia pedirían cada vez más que les entregasen los productos en su casa.

Finalmente, los trabajadores previamente enfermos podrían ser una fuente de empleo bien dispuesta. Aquellos que se recuperen podrían ser inmunes a la enfermedad y por ende estarían bien preparados para interactuar con el público.

Servicios tercerizados

Sus proveedores afrontarán los mismos desafíos que usted. Tenga esto en mente para los vendedores que suministran bienes y servicios para sus empleados. Dependiendo de qué servicios tercerice, podría sufrir interrupciones en la nómina salarial, la administración de prestaciones o los servicios alimenticios, por ejemplo.

Una preocupación particular durante una pandemia podrían ser los programas de asistencia al empleado (EAP por sus siglas en inglés) de su compañía. Los empleados tendrán que lidiar con el miedo, el dolor, el agotamiento y una gran cantidad de otras emociones antes, durante y después de una pandemia. Los EAP estarán abarrotados y tendrán poco personal. Considere arreglos alternativos con profesionales locales.

Cuestiones legales

Las compañías también deberían comenzar a analizar si es preciso modificar sus políticas del lugar de trabajo para afrontar una pandemia, dice Peter Susser, socio de la oficina de Littler Mendelson en Washington, D.C. Revise su cobertura de seguros y mire sus protecciones de prestaciones por discapacidad, sus planes de atención médica y sus políticas de licencia o incapacidad.

Podría ser una época muy difícil y los empleadores deberán afrontar decisiones duras con respecto a qué clase de normas aplicar. Por ejemplo, si las escuelas cierran y los empleados necesitan quedarse en casa para cuidar a sus hijos, ¿adaptaría sus políticas de licencia para ajustarse a esta realidad? La licencia por enfermedad no aplicaría, pero los trabajadores rápidamente podrían quedarse sin tiempo de vacaciones si las escuelas permanecen cerradas por mucho tiempo.

No crea que puede eludir sus obligaciones como empleador, advierte Susser. Si tiene sindicatos, tiene la obligación de negociar con ellos, especialmente si está pensando en traer a los jubilados o a trabajadores de otros sectores. Si traslada empleados a nuevos puestos, todas las normas de capacitación y seguridad seguirán siendo aplicables. Y si brinda información veraz sobre la condición de la pandemia en sus instalaciones, no olvide sus obligaciones bajo las reglas de privacidad de la Ley de Portabilidad y Responsabilidad de Seguros de Salud. También esté preparado para la posibilidad de tener que cumplir con nuevas leyes y normativas locales, estatales, federales e internacionales.

Esto también habrá de pasar

Si sufrimos una pandemia, no importa cuán grave sea, pasará. La buena noticia es que cuanto más planifiquen las empresas, mejor preparadas estarán para hacerle frente.

¿Y si no hay pandemias en el futuro inmediato? Aun así estarán mejor preparadas, dice Dorman. "Este tipo de preparación empresarial puede rendir frutos de inmediato. Puede crear nuevas oportunidades comerciales y nuevas relaciones con sus clientes, proveedores y entidades gubernamentales que quizá no hubiera pensado antes".


Nancy Hatch Woodward es una escritora independiente que reside en Chattanooga, Tennessee, y frecuente colaboradora de la revista HR Magazine .

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